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GENERALIDADES

Es una enfermedad infecciosa endémica, altamente contagiosa. El único reservorio de la bacteria que la causa, Bordetella pertussis, es el ser humano.

En los últimos años, se observó un incremento del número de casos en niños, adolescentes y adultos. La incidencia es mayor en los lactantes menores de seis meses y en los niños de entre 10 y 14 años. En los mayores de 10 años, la pérdida de la inmunidad natural y postvacuna explica esta tendencia.

Los niños pequeños representan el grupo de riesgo más vulnerable, con las tasas más altas de complicaciones, como neumonía, convulsiones, encefalopatía y muerte.

La infección por coqueluche es una enfermedad que debe ser notificada a las autoridades sanitarias.

SÍNTOMAS

La enfermedad presenta tres fases o períodos clínicos bien diferenciados:

  • Fase catarral (rinitis y tos leve).
  • Fase de paroxismos (accesos de tos quintosa y dificultad respiratoria).
  • Fase de convalecencia.

Los lactantes menores de seis meses pueden presentar formas atípicas, con accesos de tos seguidos por vómitos y apneas.

PERÍODOS DE INCUBACIÓN Y CONTAGIO, TIEMPO DE EXCLUSIÓN

El período de incubación usualmente es de siete a 10 días, con un rango de cinco a 21 días.

El contagio ocurre desde que comienzan los síntomas hasta aproximadamente dos semanas después del inicio de la tos. Depende de la edad, del estado de inmunización previo y del tratamiento antibiótico. Los lactantes no inmunizados pueden transmitir la enfermedad hasta al menos seis semanas después de la aparición de la tos. Luego de cinco días de tratamiento antibiótico, el cultivo de las secreciones respiratorias suele ser negativo.

Los niños y todo el personal con posibles síntomas de pertussis deberían ser excluidos de la institución hasta que un médico los evalúe. En caso de confirmarse la enfermedad, pueden reincorporarse luego de cinco días de tratamiento antibiótico, siempre que estén en condiciones de asistir y participar en las actividades habituales  sin demandar atención especial de los educadores o del personal de cuidado.

Los adultos que no recibieron tratamiento antibiótico deben ser excluidos por 21 días desde el inicio de la tos.

DISEMINACIÓN Y MEDIDAS DE CONTROL

La transmisión ocurre por contacto directo y cercano con las secreciones respiratorias.

Sin tener en cuenta el estado de inmunización previa, cerca del 80% de los contactos domiciliarios adquiere la infección, aunque con diferentes grados de manifestación clínica. Los adolescentes y adultos suelen tener formas leves o atípicas, de difícil diagnóstico, y constituyen la principal fuente de contagio de los lactantes y niños más pequeños.

Las medidas de control incluyen:

  • Vacunación de los contactos cercanos:
    1. Niños menores de siete años con esquema incompleto.
    2. Niños que recibieron la tercera dosis al menos seis meses antes de la exposición al caso índice.
    3. Niños que recibieron la cuarta dosis al menos tres meses antes de la exposición.
  • Quimioprofilaxis dirigida a todos los contactos cercanos del hogar y del jardín, sin tener en cuenta la edad ni el estado de inmunización previo de los mismos.

La indicación temprana de la quimioprofilaxis permite limitar la transmisión secundaria. Luego del contacto, la quimioprofilaxis puede indicarse por un período máximo de tres semanas.

El lavado de manos es otra medida de prevención efectiva.

TRATAMIENTO

Los antibióticos deben indicarse en forma precoz. Esto se debe a que atenúan los síntomas y acortan la evolución durante la fase catarral, y disminuyen la diseminación durante la fase de paroxismos.

Los macrólidos son antibióticos de primera línea para el tratamiento y la prevención.

La azitromicina y la claritromicina son tan efectivas como la eritromicina.

Se utiliza el mismo esquema y las mismas dosis para tratamiento y profilaxis.

PREVENCIÓN

Tanto los niños como todo el personal que está a cargo en el establecimiento educativo deben tener sus esquemas de vacunación completos.

Aunque se trata de una enfermedad prevenible por vacuna, la inmunidad que esta induce decae a lo largo del tiempo.

La vacuna Tdap (triple bacteriana acelular) está recomendada para los niños de 11 años. Los adolescentes y adultos deben recibir una dosis. En Argentina está incluida en el Calendario de Vacunación para los chicos y chicas de 11 años, las embarazadas –a partir de la semana 20 de gestación– y el personal de salud que atiende a bebés menores de un año. También deben aplicársela las madres de niños menores de seis meses que no se vacunaron durante la gestación.

PARA RECORDAR

  • El niño con coqueluche no puede concurrir al jardín hasta cumplir con cinco días de tratamiento antibiótico. Además, el niño debe sentirse en condiciones de poder participar en las actividades habituales.
  • Las personas del entorno del niño que inicien cuadros de tos deben ser evaluadas por un médico.
  • Dado que es una enfermedad prevenible por vacunas, es muy importante que todos los niños que asisten al jardín y todo el personal a cargo tengan completo el esquema de vacunación.
  • Los padres, hermanos, abuelos y demás familiares también deben tener sus vacunas actualizadas.
  • La infección por coqueluche es una enfermedad que debe ser notificada a las autoridades sanitarias.


Última actualización sobre vacunas: 7 de febrero de 2014.




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